Julio Alberto
Corredor Cristancho
Los colombianos
nos hemos caracterizado y hemos sido conocidos internacionalmente
por ser gente creativa, trabajadora, que ha aprovechado muy
bien la “iniciativa criolla”, en algunos casos desafortunadamente mal canalizada
en actividades no santas, que si se hubiesen capitalizado en proyectos
lícitos, otro cuento sería nuestro país. No obstante, la energía generadora
de emprendimiento colombiano no ha parado y día a día adquiere mayor
relevancia.
Un
ejemplo de esta “iniciativa criolla” es el Señor Alfonso Gómez un Boyacense de
65 años nacido en el municipio de Susacon y que hace aproximadamente 40 años
llego a la grande urbe Bogotána.
Don Alfonso empezó a ganarse la vida como taxista. Este vehículo no le pertenecía es decir tenía un jefe al cual tenía que entregarle diariamente un producido por cuestiones de la vida Don Alfonso sufrió un inconveniente con su jefe y decidió renunciar a su trabajo. Este fue el inicio de algo muy positivo para su vida pues a partir de ese momento el decidió que iba a trabajar como independiente es decir establecería su propio negocio.
Desafortunadamente para< aquella época el padre de El señor Alfonso muere, antes de morir deja establecida una herencia a cada uno de sus hijos el dinero que le correspondió al Señor Alfonso lo tomo para montar su propio negocio. Para ese momento se estaba empezando a formar un barrio cerca a Engantiva allí él se estableció con un negocio al que denomino “Pollos y huevos Don Alfonso”
Poco
a poco fue creciendo su negocio de huevos y pollos pero paso algo muy común en los
pequeños negocios sus propios clientes le empezaron a pedir que surtiera de
otros productos diferentes a los que ya tenia así fue como hace a aproximadamente
15 años el Señor Alfonso Gómez monto su propio mini mercado un tienda de barrio
como cualquier otra pero con un toque especial el cual lo define don Alfonso
como “la química con la clientela” allí se encuentra de todo con un toque de
servicio importante.
Este
ejemplo de don Alfonso es una clara forma de saber que él cuando se quiere se
puede en estos momentos la clientela de Don Alfonso es muy grande y el
MERCADIARIO como ahora se llama el negocio es uno de los más conocidos en el
barrio. A continuación presentaremos un registro fotográfico de este ejemplo de
verraquera y emprendimiento.
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